Cuando creamos este blog, pensamos que la idea no sólo era reseñar libros, hacer críticas u opinar acerca de autores sino hacer entender nuestro concepto acerca de que la literatura, como cualquier otro tipo de arte, afecta nuestras vidas tanto como nuestras realidades afectan nuestra literatura.Hace unos días me dirigí a La Casa Verde (nuestra muy querida librería auspiciadora) para buscar un libro para la reseña de la semana. No sabía qué quería, estaba indecisa y también me sentía algo nostálgica. Extrañaba mucho a mi padre. Así que pensé en buscar un libro que tratara ese tema. No quería esos libros que te llevan de la mano por la persepctiva psicológica de la muerte. No quería explicaciones. Quería algo del alma sin que llegase a ser religioso.
Busqué en los estante por más de una hora y de pronto encontré este libro, La joven de las naranjas. El título no dice nada, pero la breve reseña de la contratapa dio justo en el clavo: "Georg, un joven apasionado por la astronomía, encuentra una antigua carta que su padre escribió para él al saber que iba a morir. En ella le cuenta el gran amor que sintió por la misteriosa Joven de las Naranjas para finalmente formularle una importante pregunta, a la que Georg debe responder. Antes de contestar, Georg habrá escrito un libro con su padre, un libro que vá más allá del tiempo y de los límites de la muerte".
Ni bien terminé de leer la reseña ya estaba escogido. "Espero que no me defraude", pensé. Tengo que decirles que por las primeras 70 páginas pensé que era muy aburrido. El autor no le daba el giro necesario a los hechos para que mantuviera mi interés y ya cuando estaba a punto de dejar el libro, se puso bueno. A partir de entonces el libro comienza a regalar esa sensación en la que los personajes se presentan en su totalidad y no te defraudan. Sigo pensando que el autor se demora mucho para entregarnos algo tan bueno, pero esos son los caprichos del autor que finalmente hay que respetar.
Esta historia nos entrega a un padre que trata de poner en una carta todo los valores, el amor y la guía que no podrá entregarle a su hijo en vida. Además nos da la perspectiva que tiene aquel que sufre la enfermedad y así escribe "Tengo miedo, Georg. Tengo miedo de ser expulsado de este mundo. Tengo miedo de noches como esta que no se me permitirá vivir". Suena muy negativo, pero también suena muy positivo. Es el amor a la vida que tiene el padre de Georg y el respeto por ella lo que se muestra en este libro. No es una oda a la muerte sino todo lo contrario. Hay varias consideraciones metafísicas, físicas y muy profundas que pueden fomentar la conversación entre quienes lean este libro y amigos o familiares. Conversaciones que nos pueden llevar a entendernos mejor como personas.
En cuanto a mí y mi melancolía, este libro no me la quitó, y es que creo que esos sentimientos me visitarán de vez en cuando, especialmente en los días en los que quisiera contarle algo a mi papá o simplemente cuando me provoque ir a tomarme un café con él para conversar como solía hacerlo. Aunque pensándolo bien debo decir que algo positivo me he atrevido a pensar sobre el tema de la muerte de mi padre y es que es muy bueno sentir que lo extraño porque eso quiere decir que hizo las cosas bien.
El padre de Georg nos recuerda a cada paso lo deliciosa que es la vida y que debemos disfrutarla a plenitud. Disfrutemos de los momentos sin prejuicios y vivamos una vida sencilla porque no necesitamos de tanto adorno para ser felices.
Y para terminar, les cuento que a lo largo del libro se tratan temas como la extensión del universo, el Hubble, los hoyos negros y otros muchos temas de los que yo disfruto mucho en investigar y el autor lo hace de una manera muy fácil de entender. Así que lo recomiendo a pesar de sus primeras setenta páginas... ¡Qué vamos a hacer! Tengan paciencia y luego disfruten.
¡Me olvidaba! Éste libro lo pueden encontrar en la Casa Verde con el 10% de descuento para los que comenten en caja que leyeron la reseña en Agali. Aprovechen el descuento.
Se lo regalaría a... A muchas personas. A tantas personas, qué sé yo. A cualquiera que extrañe a su papá. A cualquiera que tenga un corazón amplio y una mente fértil. Porque este libro trata la muerte con el corazón y con el intelecto.
Si este libro fuera persona... Seguro que trataría de hacerme su amigo. Sería inteligente, sensible y apasionado. Todo en uno. Para que más.










