Ya, yo sé que esa explicación no dice mucho. Pero capaz este libro lo explica de forma más fácil. Digamos que eso que dice el profesor de que la matemática se usa todos los días es mitad verdad mitad mentira. Eso sí, cuando te dicen que es el curso más importante de todos sí están exagerando, por no decir que están siendo absurdos. Con todo respeto, eh. Porque como la matemática ha sido creada por los seres humanos, finalmente su límite es el ser humano. Fuera queda la interpretación, la fantasía, aquellas cosas que requieren de más que el razonamiento puro para cobrar sentido. Peeeeeero (y antes que el clan de profesores de matemática empiece a buscarme para cortarme la cabeza), como dije antes, hay algo de verdad en que está en nuestro día a día. Y ese es exactamente el elemento que rescata este libro divertidísimo.
La suma más difícil del mundo es la historia de Billy Budge, un niño no demasiado aplicado y no demasiado curioso, que sin embargo formula una pregunta dificilísima de responder: ¿cuál es la suma más difícil del mundo? Su pregunta, al comienzo inocente y acaso inofensiva, termina creando una conmoción en su país cuando un periódico decide dar un premio de 10 000 libras al que conteste correctamente la pregunta. Y la verdadera magistralidad de nuestro autor no está en la (posiblemente) complicadísima fórmula que llegue como respuesta, sino en la capacidad del pequeño Billy de crecer y entender el mundo a través de esta pequeña grieta que ha abierto en las paredes de lo que los adultos llaman sociedad. Ideal para cuando tenemos esas preguntas que los adultos no saben responder y los compañeros no se hacen todavía, este libro es un viaje al conocimiento rescatado de uno mismo y, desde luego, a entender por qué michi los profesores de matemática no son tan importantes como dicen serlo. Aunque les duela.
Si este libro fuera una persona: Sería un chico que un día abre los ojos y descubre que el mundo es más complicado de lo que parece. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero, eso sí, también mucho más divertido.
Regálale este libro a: A ti mismo/a. Para que cuando estés haciendo tu tarea entiendas que tu profe no es malo, solo que probablemente no sabe cuál es la suma más difícil del mundo.
La suma más difícil del mundo es la historia de Billy Budge, un niño no demasiado aplicado y no demasiado curioso, que sin embargo formula una pregunta dificilísima de responder: ¿cuál es la suma más difícil del mundo? Su pregunta, al comienzo inocente y acaso inofensiva, termina creando una conmoción en su país cuando un periódico decide dar un premio de 10 000 libras al que conteste correctamente la pregunta. Y la verdadera magistralidad de nuestro autor no está en la (posiblemente) complicadísima fórmula que llegue como respuesta, sino en la capacidad del pequeño Billy de crecer y entender el mundo a través de esta pequeña grieta que ha abierto en las paredes de lo que los adultos llaman sociedad. Ideal para cuando tenemos esas preguntas que los adultos no saben responder y los compañeros no se hacen todavía, este libro es un viaje al conocimiento rescatado de uno mismo y, desde luego, a entender por qué michi los profesores de matemática no son tan importantes como dicen serlo. Aunque les duela.
Si este libro fuera una persona: Sería un chico que un día abre los ojos y descubre que el mundo es más complicado de lo que parece. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero, eso sí, también mucho más divertido.
Regálale este libro a: A ti mismo/a. Para que cuando estés haciendo tu tarea entiendas que tu profe no es malo, solo que probablemente no sabe cuál es la suma más difícil del mundo.
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