Este libro es un libro de relatos breves. Como los que alguna vez han visto escritos para adultos. El pulpo está crudo lo compré en Argentina en una librería muy grande. El Ateneo es el nombre de la librería, un lugar original por donde se vea. Es un teatro viejo convertido en librería y café literario. El café con sanguchitos incluidos se puede tomar en el escenario y se puede ver los libros con toda calma. Algo divertido es leer los libros y tomar el cafecito, con el sanguchito incluido, en cualquiera de los palcos, está permitido. Y ya a estas alturas se preguntarán qué tiene que ver esto con el Pulpo está crudo. Bueno, yo lo compré allí y me senté en el escenario a tomar mi café y desde la primera página me empezé a reír a carcajadas. Imaginénse, el teatro, los libros, el café, la gente en silencio, el escenario y yo atacada de la risa con este libro. No pensé reirme tanto, así que las primeras carcajadas me salieron a gritos y hasta me tuve que tapar la boca. Incomodé tanto a los comensales y clientes literarios que me puse colorada, todos voltearon a mirarme y algunos hiceron la señal de "silencio" y yo claro, pedí disculpas y luego de dos párrafos me volví a reir.Es para disfrutarlo desde el comienzo hasta el final. Las historias son absurdas e hilarantes. Uno de los cuentos: "Parichempre" trae la indicación de leerlo en voz alta porque toda la escena está escrita exactamente como hablan los viejitos sin dientes. Este cuento en particular me pidió que lo recomiende un niño a quien se lo leí. Todavía, no estoy segura si porque la historia es graciosa, o porque la lectura del texto es curiosa o porque se rió mucho al verme leerlo precisamente en voz alta. Bueno, por cualquiera que sea la razón, disfruté un buen rato con la historia cuando se la leí y estuvimos deteniendo la lectura a cada momento por los ataques de risa que nos daban.
Otro cuento es "El narrador". El personaje que encarna al narrador empieza a contar el cuento a otro que escucha no tan atentamente. Y los detalles se disipan entre la historia narrada y otras historias de donde el narrador roba personajes, escenas y detalles. Es el diálogo entre ellos, y no el absurdo de la historias mezcladas, lo que nos hace reír. Así que, desde el punto de vista del escritor es bueno leerlo para aprender cómo hacer reír con historias paralelas y cómo mezclar los diálogos y es bueno leerlo como entretenimiento para pasarla bien.
La historia de "Ese coro", es una carcajada. Y me imagino que el escritor debe haberse inspirado cuando asistió a la presentación de algún coro en algún teatro. No quiero dar detalles porque les arruino el chiste pero si lo leen comprenderán con mi comentario por qué me dio tanta risa. Son esos momentos de silencio perpetuo, cuando el teatro se queda mudo, justo antes de levantar el telón. Yo siempre me pongo nerviosa y espero en silencio claro, a menos que algo pase. Y entonces no me puedo aguantar la risa. Eso me pasó en un teatro en Lima el día que asisití con mi amiga Regina a un concierto de música clásica, conciertos que disfruto mucho, pero este en particular, en el momento del silencio perpetuo me provocó un ataque de risa incontenible. No voy contarles los detalles pero cuando lean "Ese coro" piensen que probablemente Regina y yo provocamos algo parecido en el teatro.
Si este libro fuera persona... Sería mi amigo de todas maneras porque me gustaría salir con él o pasar el rato disfrutando de su alegre compañía.
Regalale este libro a... A alguien que esté triste o a alguien que no tenga mucho tiempo para reír porque los relatos son breves y la carcajada le va a durar en buen rato.
3 voces:
Es difícil no querer leer el libro después de tu reseña... espero encontrarlo en las librerías de Lima!!
Deberías encontrarlo, anónimo(a). ¡¡¡Recuerda que como clientes tenemos derecho a pedir a las librerías buenos títulos!!! Cuéntanos cómo te tratan (deberían ofrecerte traértelo si no lo tienen en stock), si no para sacar el lado belicoso de nuestro caballo arkabiano, hehe.
es unaa miieerr..!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Publicar un comentario en la entrada