Me fascinan las brujas. En general, no sé por qué, pero me parecen lo máximo A Gladys también, con lo cual creo que solo era cuestión de tiempo hasta que alguien pusiera este clásico. Así que aprovecho que me dejó solo en la oficina para ganarle el post. Eso te pasa por seguir siendo abogada, Gladys.Bueno, pero para ser francos, creo que Gladys debe haber leído más libros de brujas que yo. Siempre me trae libros de brujas que preparan pociones, que vuelan en escobas o a las que le pasan cosas de lo más divertidas con su magia. Y siempre pienso que hubiera querido leer más de eso cuando era más chico. Pero bueno, ni modo, yo no tuve la suerte de nacer en una época en que hubiera Wikipedia, profesores que supieran lo importante que es el arte ni ninguna de esas cosas. Qué hasta el perno. Pero al menos puedo hacer mi voto de protesta desde aquí: ¡por qué en el odioso colegio no me mandaban leer libros interesantes! Listo, disculpen. Es que no me aguantaba.
Volviendo a lo nuestro, este es un libro que tiene todas las condiciones que me gustan en un libro: divertido, diferente, no subestima a los lectores, tiene escenas que no te olvidas nunca en la vida, y sobre todo, te da esa sensación de que realmente quieres seguir leyendo. Quizás lo único que me llega un poco es el título, porque de hecho lo ves y piensas que es oootro libraco como tantos más acerca de esos seres bizarros que se llaman brujas (y no todos somos como Gladys o yo). Pero el genial Roald Dahl, un galés que bien podría ser mi escritor juvenil favorito, nos regala en este libro la posibilidad de una aventura irrepetible.
Porque, ¿qué piensan que pasaría si las brujas no pararan escondidas? ¿Qué tal si no las pudieras reconocer porque no son unos bichos feos, verdes y con sombrero de punta? ¿Qué tal que estuvieran ahí, en todas partes, que una bruja pudiera ser tu vecina o tu profesora (shhh, no le digan que dije eso), o una señora amable que te cruzaste por la calle? Y que sus maleficios tampoco sean tan comunes como pensamos. Estas brujas no te hechizarían con una varita mágica. Harían algo peor. Algo mucho peor. Como encerrarte en un cuadro, sin forma de pedir auxilio. O como convertirte en algún animal que cualquier persona botaría de su casa (en el mejor de los casos). Desde luego hay formas de reconocerlas. Pero como yo ya soy un adulto y felizmente ya no me persiguen, quizás sería mejor dejar dicho que en el libro están todas las respuestas para evadir a una VERDADERA bruja. Y no creas que es de mala gente que no te cuento, sino que además como que uno se va olvidando con el tiempo...
Esta novela es absolutamente grandiosa: tiene momentos verdaderamente emocionantes, otros graciosos, otros que simplemente dan miedo... Todo lo cual es muy parecido a ser chico. Y todo lo cual deberían recordar los adultos también. Los dejo con las ganas de leerlo (espero), y con el primer post de este Agali en el que espero encuentren buenas ideas. No duden en dejarnos cualquier comentario, duda, queja, sugerencia o petición. No somos brujos, pero sí puedo prometerles que trataremos de hacer lo humanamente posible por mejorar.
¡Hasta la próxima!
¿Qué tiene que ver Las brujas con el chocolate? Bueno, en el libro los chocolates son una poderosa arma de convencimiento de las brujas para atrapar chicos, pero también que Roald Dahl es el autor del famoso libro Charlie y la fábrica de chocolate.
Roald Dahl en el cine: Síps, hay pelas de los dos libros, tanto de Charile y la fábrica de chocolate como de Las brujas. Aunque las dos películas son bien telas comparadas con los libros...
Regálale este libro a... Ese amigo tuyo que para hablando con extraños todo el tiempo sin roche. A ver si le dan ganas de seguir haciéndolo después de esto...
1 voces:
Felicitaciones por el blog!! Pregunta con consecuencias: ¿este espacio queda reservado solo para "gente joven"? Si es así, van a tener que borrar mi comentario, jajaja...
Cecilia
Publicar un comentario en la entrada